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[Análisis] DOOM Eternal

Hoy analizamos DOOM Eternal, la nueva entrega desarrollada por id Software y publicada por Bethesda

DOOM Eternal

8.5
Jugabilidad 9.6
Historia y Narrativa 7.5
Personajes 7.9
Música y Sonido 9.3
Estética y Visual 8.3

Pros

  • Acción frenética y diversión pura
  • Exploración de los escenarios muy lograda
  • Rejugabilidad muy bien planteada
  • Experiencia bastante desafiante

Cons

  • El multijugador no llega a ser del todo bueno...
  • ... y tarda su rato en encontrar partida
  • En lo gráfico, no dista mucho de su antecesor

Una experiencia llena de acción y casquería que hará las delicias de muchos jugadores

Todo el mundo con cierto conocimiento de este medio habrá oído hablar de DOOM. Tanto si eres de la vieja escuela, como si te iniciaste hace poco en este mundillo de los videojuegos, sabrás que DOOM siempre ha hecho una labor terapéutica, más centrada en desconectar la mente que machacarla con premisas complejas. DOOM nació de la moda grunge y heavy que impregnaba a la sociedad estadounidense, y esto le ayudó a popularizarse rápidamente.

Veintitrés años después todo es muy diferente, a los gustos ya existentes se le añaden otros y esto conlleva que haya más variedad en cualquier ámbito artístico. En muchos casos, se reimaginan obras clásicas acorde a los estándares actuales, y en pocas ocasiones suele salir un buen producto. Aunque con este artículo, voy a demostrar lo contrario. No estamos aquí para lamentarnos. Con este análisis pretendo exponer que no todas las reimaginaciones, secuelas, reboots o remakes son malos, porque en ocasiones ocurren cosas como DOOM Eternal.

Cómo adaptar un clásico

Esta propuesta se la planteó id Software allá por el año 2014, cuando empezaron a desarrollar el reboot de DOOM. Y realmente lo hicieron bien, muy bien. Ofrecieron una experiencia que dejaba de lado el shooter moderno, que dominaba el mercado por aquel entonces, para mostrar al mundo las raíces del género. La sencillez de sus mecánicas; lo frenético de la jugabilidad; la autocompetitividad que ofrece sus niveles… Todos esos elementos propios del shooter clásico, que poco a poco se fueron perdiendo, hicieron que DOOM destacara, allá por el año 2016, por encima de los juegos que, en algún momento, quisieron solapar las raíces para imponer lo nuevo. Pero lo que más sorprendió fue la capacidad de adaptación de DOOM a los tiempos modernos sin dejar de lado la esencia de las primeras entregas de la saga. Este es un trabajo titánico, pues muchas obras audiovisuales, no llegan a las dotes de calidad que se exigen, y tampoco sirven como estudio de lo que hizo grande a la obra original, pero DOOM logró ese equilibro perfecto entre innovación y conservación.

Con todo lo mencionado, DOOM Eternal era todo un reto. Como mínimo tenía que ofrecer una experiencia similar a DOOM, pero las secuelas deben expandir lo ya existente y DOOM, la entrega de 2016, era tan redonda que prácticamente era inmejorable… ¿o sí lo era?

Mucho más, mucho mejor, más divertido

Volvemos a lo de antes: mejorar lo inmejorable, ese es el leitmotiv de DOOM Eternal. Desde el primer momento vemos el mimo que le ha dedicado id Software a este juego. Mientras que en la anterior entrega empiezas con una pistola, aquí pegas tu primer cartuchazo de escopeta desde el minuto uno. Esto es una declaración de intenciones, pues desde id Software ya te están diciendo lo que tienes entre manos, cuál es tu objetivo y dan por sentado que has jugado a DOOM, o al menos sabes de que va. Sigue manteniendo su estilo de acción a raudales y velocidad constante que vemos desde los inicios de la saga. Y es que, este DOOM Eternal, hace honor a las primeras entregas que vimos en los años 90, mucho más incluso que la anterior entrega.

En sus dificultades más altas, tiene ese desafío tan característico que hace presencia en la mayoría de shooters de la vieja escuela; un desafío que no está basado en lo injusto de su dificultad, si no en su espacio de posibilidades -la posición de los botiquines, munición, plataformas y demás elementos de ayuda-, su satisfactorio gunplay y la variedad de enemigos, con diferentes ataques y comportamiento. Todo ese conjunto de elementos hace que DOOM Eternal ofrezca una experiencia desafiante que te hace pensar estratégicamente y ponen a prueba tu habilidad con las armas y con la comprensión de tu entorno.

Y las reminiscencias hacia el primer DOOM, el clásico, van más allá que recordar el desafío del gameplay original. Una de las innovaciones que permitió el motor del original -el conocido DOOM Engine-, fue la creación de mapas más orgánicos, que incentivaban la exploración. Los mapas orgánicos, están más que estudiados e implementados, pero la exploración es algo que, los diseñadores, aún están puliendo y se hacen avances realmente buenos. DOOM Eternal es ejemplo de ello. Algo tan machacado como los coleccionables lo aprovechan a favor de la exploración: tienes los disquetes, que son “códigos de trucos” para rejugar misiones con mejoras muy sustanciales; los juguetes, que son figuras estilo “Funko POP” de los enemigos, algunos basados en modelos de los primeros DOOM; las páginas del codex, que añade un contexto y profundidad a la aventura y los discos de música, con muchas canciones que te serán familiares si eres de los que creciste con los títulos originales.

DOOM Eternal es un juego de romper cabezas, no confundir con rompecabezas. La acción, frenética a más no poder, es constante en DOOM Eternal. Si se me permite el símil, es como una danza, sangrienta, en la que actúa nuestro protagonista y el ejercito de demonios que vienen a ser ejecutados. Una danza, porque las acciones que realizamos -saltar, disparar, deslizarnos, ejecutar, usar la motosierra, etc.-, pueden ser encadenadas de tal forma que se ve como una sucesión de imágenes fluida, no nos dejan tiempo de descanso visual ni mental lo que nos obliga a interpretar lo que está sucediendo a gran velocidad. Y esa es parte de la esencia de DOOM Eternal, jugar por encima de tus posibilidades, hasta que te satures, pero nunca llega a cansar, y con la inclusión de las vidas extra, permite que te centres exclusivamente en el combate y sigas con esa danza en la que tú eres el protagonista.

El héroe que todos queremos

Nos ponemos en la piel de Slayer, un marine espacial que luchará contra las fuerzas del inframundo que quieren invadir la tierra… Sinceramente, no es la premisa más compleja del universo, ni tampoco la mejor del género-cliché de salvar al mundo de una amenaza externa, pero tampoco lo pretende ser. Aunque sí vemos que tiene mayor carga argumental que la anterior entrega, y la linealidad de su trama ayuda a la fácil digestión del título. Va directo, sin florituras ni momentos que sientas que sobran o están de relleno.

Como hemos comentado antes: es un juego destinado a desconectar y entrar en un plano astral donde estás tú y el juego; Slayer y los demonios. Porque la principal función de Slayer, a parte de destruir a los demonios, es ser un reflejo del jugador y sacar el lado más sanguinolento y brutal. Cuando estás en medio de una batalla contra una panda de demonios, con la adrenalina por las nubes, y una vez terminas con todos sientes que quieres más, te das cuenta de que DOOM Eternal cumple con su cometido. La profundidad que le falta Slayer como personaje se la da el jugador, y realmente te sientes poderoso.

Un apartado destacable de DOOM Eternal es el diseño de niveles, tanto a nivel artístico como a nivel jugable. Si bien el argumento no pone mucho empeño en ponerte en situación, y ubicarte en que parte del universo estás, el apartado de diseño tapa los huecos que pueda dejar la trama además de hacer gala de una ambientación impresionante. Los escenarios, si bien no son muy orgánicos, están diseñados como un juego de  plataformas, que cambia la concepción de  exploración, haciéndola más dinámica para el jugador, en cierta parte es una forma de innovar la exploración en los shooters. Tienen cantidad de secretos, algunos de ellos difíciles de alcanzar: coleccionables escondidos, mejoras para el personaje o algún easter egg escondido por el mapa, amén de tener cierto parecido con los escenarios de los primeros DOOM.

Correcto en lo técnico

DOOM Eternal hace uso del id Tech 7, un motor que, a mi parecer, no dista mucho gráficamente del anterior, pero en cierta parte es lo correcto, porque un juego de estas características, para disfrutarlo al máximo, es necesario que vaya muy fluido o con un rendimiento constante. Y este motor cumple, funciona bien en todas las plataformas.

Pero el apartado gráfico no es solo si tiene un reflejo más aquí o allá. Es el uso que le ha dado el estudio a las herramientas para hacer que lo que se dibuja en el papel, se pueda trasladar a la pantalla de la forma más vistosa posible. Y DOOM Eternal, en ese sentido, lo consigue. El arte que hay detrás del juego es absolutamente brillante. Como he comentado antes, los huecos que deja la trama son completados por el diseño artístico de los escenarios que muestran más que sugieren. Los enemigos, todos muy variados, tienen una faceta grotesca parecen sacados del mismo infierno, nunca mejor dicho. Y todo el diseño del arsenal va destinado a que te sientas poderoso.

Y a nivel sonoro funciona como un tiro. Cada arma, cada enemigo, cada movimiento tiene su sonido que te ayuda a comprender que has hecho -en un combate, donde hay tanto barullo y coges un botiquín, simplemente sonríes- o que tienes a tu alrededor.

¡Con amigos mejor! ¿No?

DOOM Eternal cuenta con un modo multijugador… Aunque intentan hacer algo nuevo, no llega a convencer del todo. DOOM, el de 2016, tenía un multijugador a la antigua. Similar a Quake III Arena. Pero no salió nada bien. En DOOM Eternal, quisieron arreglar sus errores y ofrecen un multijugador un tanto peculiar.

Hay dos bandos: en uno esta Slayer, que se encargará de matar a todos como ha hecho a lo largo de la campaña; y los demonios, que es un equipo de dos jugadores. Cooperando entre los dos y ayudándose de mejoras e invocaciones de esbirros, deben acabar con Slayer en una partida al mejor de tres. Hay diferentes demonios para elegir. Tienes: mancobus, acechador, revenant, archi-vil y dolor elemental. Cada uno tienes sus propias habilidades y tenéis que colaborar para ganar. ¿Entretenido? Sí, pero no le dedicaría más horas de las que necesito para completar los logros, y como yo mucha gente hará igual.

A la hora de buscar partida, tarda más de lo que se puede esperar de un juego de 2020 y junto a que no es un modo a tener en cuenta, le juega una mala pasada.

Conclusión

DOOM Eternal es un juego que mira sus raíces y las reinterpreta, pero lo hace bien. Tan bien que me asombra. Me asombra pensar que puede salir del actual id Software, y cuando hagan algo nuevo, seré de los primeros en experimentarlo.

¡Nos leemos en El Torito Gamer!

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